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CENTRO DE GESTIÓN DE RECURSOS CULTURALES
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LAS RUTAS “PATRIMONIO DESCONOCIDO” DESCUBREN “OTRO” TOLEDO
El Consorcio de Toledo puso en marcha en junio de
2004 sus Rutas “Patrimonio Desconocido”. Se trata de
unas rutas que incluyen visitas gratuitas y guiadas
a diversos monumentos, yacimientos arqueológicos y
otros lugares de singular interés, que han sido
recuperados y puestos en valor por el Consorcio de
la Ciudad de Toledo y que llevaban años, en algunos
casos siglos, sin poder ser visitados.
Entre los inmuebles que se pueden visitar en estas
Rutas “Patrimonio Desconocido” destacan las propias
Termas Romanas de Amador de los Ríos, los Baños
Árabes de Tenerías, del Cenizal y del Caballel, la
torre, el pozo y la mezquita de la plaza de El
Salvador, los Salones Islámicos del Cobertizo del
Colegio de Doncellas, las Torres de San Román, San
Bartolomé, San Cipriano y San Miguel el Alto, parte
de las famosas Cuevas de Hércules, el Convento de
Santa Isabel y la Cripta del Convento de
Concepcionistas.
Las visitas pueden realizarse individualmente o en
grupo. En este último caso es recomendable programar
la visita previamente para evitar coincidencias de
varios grupos en un mismo día y hora.
De organizar estas visitas se encarga el Centro de
Gestión de Recursos Culturales, abierto por el
Consorcio en las propias Termas Romanas de la Plaza
Amador de los Ríos. En este importante yacimiento
arqueológico, recientemente recuperado por el
Consorcio, se ha habilitado una oficina de atención
al público que ofrece varias posibilidades.
Por un lado, la de contemplar los restos recuperados
de las propias Termas, siguiendo un recorrido a
través de una pasarela de madera situada sobre los
distintos elementos, tales como una conducción
romana, aljibes medievales, muros prehistóricos y
suelos romanos de opus signinum; por otro, reservar
día y hora para visitar gratuitamente los inmuebles
incluidos en las Rutas “Patrimonio desconocido”, y,
finalmente, la de convertirse también en una eficaz
Oficina de Atención al Investigador.
Las Rutas “Patrimonio Desconocido” tienen como
objetivo fundamental establecer una conexión entre
los ciudadanos y su patrimonio cultural y presentar
las actuaciones de recuperación como fuente de
conocimiento y, a la vez, como algo vivo y útil para
el disfrute de la ciudad.
Todos los inmuebles incluidos en ellas presentan
“otro Toledo”, el Toledo oculto durante siglos que
poco a poco va saliendo a la luz. En ellos están
representados elementos de diferentes tipos y
épocas, que en su momento desempeñaron una
importante función y que han pasado a formar parte
de nuestra historia. Las recuperaciones de estos
inmuebles dan claro testimonio del patente interés
del Consorcio de la ciudad de Toledo por la
conservación, puesta en valor y disfrute de nuestro
ingente patrimonio. |
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Las
Termas Romanas de la plaza de Amador de los Ríos

Conocidos
desde el año 1986, los vestigios arqueológicos que
se conservan en este lugar nos ilustran sobre la
monumentalidad que debió tener la ciudad de Toledo
en época romana, trazada y dotada siguiendo el
modelo urbanístico imperante en el momento y emanado
desde la capital del Imperio: la ciudad de Roma.
Así, los restos arqueológicos aquí conservados se
convierten en referentes de los sistemas y procesos
constructivos empleados en la Ingeniería y
Arquitectura romanas de carácter civil, algunos de
los cuales, como el empleo del hormigón de cal (Opus
caementicium) o el uso del arco formado por dovelas
de piedra, supusieron una auténtica revolución
tecnológica en la Hispania de la época. Estas
innovaciones se encuentran bien representadas en
este lugar, contando también con un tramo de
canalización o galería abovedada fabricado con Opus
Caementicium y un arco formado por dovelas
graníticas almohadilladas, que debieron formar parte
del suministro de aguas limpias a la ciudad y, en
concreto, dadas sus dimensiones, del abastecimiento
a los edificios públicos de mayor importancia. Cómo
ya hemos indicado, sobre estas estructuras se
dispuso un complejo arquitectónico con una
funcionalidad exclusivamente balnear o termal. Los
restos aquí documentados configuran al menos dos
estancias, la primera de ellas mal conocida por el
momento, siendo la segunda una estancia rectangular
(aproximadamente 12 x 10 m.: 120 m2), cuyo subsuelo
fue dotado de un sistema de calefacción (hipocausto)
destinado a caldear el alzado de la sala,
configurándose como una suerte de sauna o sala
cálida (caldarium), básica en el ritual romano del
baño y presente en todas las construcciones termales
del momento. Las dimensiones de este caldarium, la
cuidada planificación de su construcción y los
materiales utilizados en su decoración (mármoles,
estatuas) nos permiten indicar un carácter público
del edificio, levantado, sin ninguna duda, bajo los
auspicios del poder Imperial. Por lo que respecta a
la cronología de los restos, aunque en su
edificación se pueden apreciar dos momentos
constructivos claramente diferentes, corresponden a
un período situado entre fines del s. I y mediados
del s. II d.C. Con el tiempo, el edificio debió
arruinarse, siendo afectado y reutilizado por nuevas
estructuras levantadas en épocas posteriores, tales
como el silo fechado entre los s. XII a XIV; los dos
aljibes emplazados en su sector occidental, fechados
a partir del s. XVI., o los pilares de hierro que
soportan la estructura edificada del actual
inmueble, levantado a principios de la década de
1990. Puesta en valor En el año 2002, el Consorcio
de la Ciudad de Toledo decide abordar la puesta en
valor de estos importantísimos restos arqueológicos
dentro de un proyecto global de recuperación de la
memoria histórica de la ciudad. En primer lugar se
consigue que el inmueble que se encontraba en una
situación deplorable, sea cedido al propio Consorcio
por un periodo de 25 años, mediante un convenio
firmado en septiembre de 2002. Posteriormente, ya en
2003, se abordan las obras de restauración que se
estructuran en varias fases. Primero se realiza una
profunda investigación arqueológica, planteada como
intervención directa en el subsuelo: en segundo
lugar, se aborda la reconstrucción parcial de las
Termas Romanas para facilitar su comprensión, y, por
último, se lleva a cabo la adecuación del espacio
para que sirva de Oficina de Atención al Ciudadano y
en especial al investigador, uniendo la
revalorización del Patrimonio y la utilidad
funcional en un solo inmueble. |
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Los restos romanos de
la calle Nuncio Viejo, 19

La intervención llevada a cabo por el Consorcio de
Toledo ha pretendido la adecuación y puesta en valor
de este recinto situado en los sótanos de la Calle
Nuncio Viejo y de los elementos constructivos que
los conforman. Se trata de un sistema de muros y
bóvedas que datan, según los estudios arqueológicos
practicados, de época romana. En el entorno de estos
sótanos se encuentran dos de los restos romanos de
mayor importancia hallados en la ciudad, las termas
romanas y las cisternas de la red de distribución de
agua de los sótanos de la Delegación de Hacienda. La
puesta en valor, además de la intervención directa
sobre los citados elementos constructivos, basada en
su restauración, se ha llevado a cabo buscando la
posibilidad de su exposición al público, haciéndola
viable a través de un recorrido que acerca los
elementos de interés, facilitando la observación y
creando un ambiente que resalta los valores
espaciales que el recinto potencialmente poseía. Los
nuevos elementos constructivos y las instalaciones
introducidas ahora para lograr tal fin, se han
basado en parámetros de sencillez, actualidad
arquitectónica y diferenciación formal con los
restos preexistentes, buscando su integración en el
conjunto, pero respetando a su vez, y en todo
momento, el orden jerárquico primordial hacia
aquéllos. Durante la actuación de puesta en valor se
creó un recorrido de doble entrada que comunica los
tres espacios abovedados a través de una pasarela.
La entrada se realiza a través de unos escalones
ejecutados en chapa de acero sobre estructura
auxiliar de perfiles laminados también de acero.
Este tramo de escalones conduce a una pequeña
plataforma de tablero de madera sobre el mismo tipo
de estructura metálica que permite una cisión global
del primero de lo espacios abovedados. La estructura
metálica de pasarelas y escaleras se va apoyando
sobre pequeñas soleras de cal hidráulica. La
plataforma se comunica a su vez con la rampa que ya
nos lleva a la pasarela de unión con las restantes
bóvedas, formada por piezas de piedra artificial
sobre estructura metálica. En las dos entradas se
colocaron puertas de vidrio templado. La iluminación
a base de proyectores colocados sobre el suelo,
persigue la atmósfera tamizada y tenue que se estima
apropiada para las características del espacio que
se observa. Todo el suelo que no presenta restos
arqueológicos se cubre con una capa de grava
marmórea que aporta una textura de acabado al nivel
inferior del conjunto. |
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Convento de Santa
Isabel (Patio de la Enfermería)

En 1477 se fundaba en Toledo un segundo convento de
religiosas franciscanas bajo la advocación de Santa
Isabel de Hungría, una de las personalidades más
relevantes de la Orden seráfica. El nuevo monasterio
fue obra de una dama toledana emparentada con los
Reyes Católicos, doña María Suárez de Toledo. La
ayuda de los Reyes Católicos para la creación del
nuevo monasterio fue fundamental, puesto que don
Fernando le cedió las casas principales de Toledo,
en la colación de San Antolín, que había heredado de
su madre Juana Enriquez. Las obras palaciegas
medievales conservadas en la clausura son de estilo
mudéjar, y de especial relieve son las yeserías y
las armaduras de madera. Entre las primeras destacan
las contiguas al claustro de los naranjos, al
claustro de los Laureles y al Patio de la
Enfermería. El patio recientemente restaurado por el
Consorcio de la Ciudad de Toledo es el de la
Enfermería. Este patio constituye el núcleo central
del palacio edificado por Don Pedro Suárez de
Toledo, hijo de Don Diego Gómez y Doña Inés de
Ayala. Esta identificación se ha hecho gracias a la
decoración heráldica que aparece en el alfarje de la
galería baja del patio (El castillo de los Toledo y
los cuatro lobos pasantes de los Orozco). La
cronología la fija Martínez Caviró entre 1374 y
1375. Las habitaciones de este palacio se
distribuyen en torno al patio de planta ligeramente
rectangular definido por columnas de ladrillo de
planta octogonal. En planta baja se conservan tres
yeserías que dan acceso a los salones localizados en
las crujías norte, sur y oeste. La tipología de dos
de las tres yeserías es muy común en el mudéjar
toledano, siendo el arco angrelado una de sus
principales señas de identidad. El tipo de
decoración de ambas, tanto del alfiz como del
intradós, es vegetal, estimándose su fecha de
realización en torno a la segunda mitad del siglo
XIV. |
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La Mezquita-Iglesia de El Salvador

Tradicionalmente se ha identificado este templo con
una mezquita, identificación avalada por dos hechos.
El primero de ellos y más determinante fue la
aparición de una lápida en la Capilla de Santa
Catalina. En ella se conmemora la construcción de
una nave en el año 1041 (432 H.), si bien es cierto
no se indica si se trata de una ampliación del
edificio o de la reforma de una nave anterior. El
segundo, igual de válido para su identificación, es
la referencia fechada en 1159, en la que se indica
su conversión al culto cristiano. Desde su
conversión a templo cristiano en 1159 hasta nuestros
días, el edificio ha sido objeto de innumerables
transformaciones, incluidos dos incendios, uno en el
siglo XVI y otro en 1822. Fruto de esta última
reconstrucción es la actual iglesia. Los trabajos de
puesta en valor, si bien tuvieron una primera fase
años atrás con la excavación y recuperación del
patio de la antigua casa rectoral (de la que se
habla más adelante), se han visto ampliados con la
intervención en el interior del templo, contemplada
dentro del proyecto de obra, excavándose la nave
central y la nave del Evangelio, rebajándose una
profundidad de 1,50 metros que estuvo marcada por la
documentación de la última fase de enterramientos
fechados entre finales del siglo XVIII y el comienzo
del siglo XIX. Los restos cronológicamente más
antiguos que se localizaron durante la excavación,
pertenecen al edificio de la mezquita islámica,
ubicada en el lugar que ocupa la iglesia actual, son
de los siglos IX – XII. Su espacio estaría
distribuido en tres naves perpendiculares al muro de
quibla. La arquería se sitúa entre la nave central y
la nave de la epístola del actual templo. Está
compuesta por siete soportes de los que seis son
columnas romanas y uno es un pilar visigodo
ricamente decorado con escenas de milagros de Cristo
y motivos geométricos. Los capiteles y cimacios son
romanos y visigodos, reaprovechados. Cabalgan sobre
ellos arcos de herradura enjarjados construidos en
ladrillo, a excepción de la clave que está formada
por un sillar.
I FASE
Las obras de rehabilitación y puesta en valor del
patio de la antigua casa rectoral comenzaron a
finales de mayo del año 2004 y concluyeron en abril
de 2005. La intervención del Consorcio de Toledo
consistió principalmente en la realización de un
estudio arqueológico del recinto, la restauración de
los elementos estructurales del mismo (arcos, muros,
etc.), la recuperación de los ornamentales (piezas
reaprovechadas, capiteles, aljibe, fragmentos
decorativos, etc.), la corrección de las afecciones
de humedad de la capilla, que es medianera, y,
finalmente, en la preparación del conjunto para
posibilitar la visita del mismo. En el conjunto nos
encontramos con una primera fase de ocupación
islámica (S. IX-X), asentada sobre un estrato
tardorromano-visigodo, que se corresponde, por un
lado, con los restos de un muro y una estructura
paralela, con remate semicircular realizada en
mortero y pintada de almagra. Sobre las ruinas de
estas estructuras se construye la arquería,
compuesta por tres columnas con sus respectivos
capiteles, dos romanos de la primera mitad del siglo
II d. C. y uno visigodo, que sustentan cuatro arcos
de herradura, realizados en ladrillo trabado con
mortero, enmarcados por alfices y rematados por una
cornisa de canecillos, muy parecida a la de la
mezquita del Cristo de la Luz, aportando una
referencia cronológica en torno al siglo XI. En
definitiva, el objetivo primordial de las dos
intervenciones ha sido encontrar en el edificio los
restos históricos que permitieran hacer una lectura
arqueológica e histórica más completa y correcta, y
además incrementar el valor artístico y por tanto el
interés del conjunto. |
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La Iglesia de San Sebastián
La Iglesia de San Sebastián se localiza en el
denominado “Barrio de Curtidores”, dentro del cual
se enmarcaría construcciones defensivas como la
puerta de bab al- Dabbagin o “puerta de los
Curtidores” localizada, muy probablemente, en las
cercanías de la iglesia. A través de las fuentes
documentales, así como del estudio de muros y la
excavación arqueológica realizada durante esta
restauración, se ha podido concluir que la actual
iglesia de San Sebastián ha sido un edificio con una
ocupación continua, desde el siglo X hasta el XX,
con una primera fase islámica y una segunda
cristiana. Entre los restos arquitectónicos más
antiguos que todavía se conservan en el edificio,
encontramos parte de un arco de herradura en el muro
que separa la nave de la Epístola de la nave de la
Capillita, asociado a un aparejo islámico que podría
estar relacionado con la fase islámica del edificio.
Así mismo, se ha documentado un suelo de baldosas de
ladrillos que se adosan al muro islámico a la misma
cota que el umbral de la mencionada puerta de arco
de herradura. A esta misma fase constructiva se
pueden asociar la pila localizada en el tercio norte
de la nave de la Epístola y la puerta construida en
un muro con aparejo islámico que se conserva en el
muro norte de la actual iglesia, detrás del retablo.
También se han descubierto parte de un primitivo
edificio islámico en la nave de la Epístola y en la
nave de la “capillita”. Se trata de un muro de
mampostería ordinaria, trabado con barro, al que se
le adosa un suelo de baldosas que presenta una
evidente pendiente hacia el extremo orienta de la
iglesia. La demolición del edificio islámico para la
construcción de la iglesia cristiana se debió
producir a finales del siglo XII o en pleno siglo
XIII. En los siglos XIV y XV se realizan una serie
de pequeñas reformas en el edificio que no están
demasiado claras. En las obras de esta fase es donde
se podría encuadrar la actual torre de la iglesia,
que presenta un aparejo que podríamos fechar en
torno al siglo XV. En el siglo XVI se emprende una
agresiva intervención en el edificio de la que
tenemos constancia a través de documentos escritos
de la excavación arqueológica. En dicha reforma se
eliminan los muros de las fachadas oeste, sur y
parte del muro de la fachada norte para ser elevados
de nuevo, llegando sus cimientos “hasta la roca
nacida” , como afirma el protocolo de 1595, hecho
que se cumple en todos los muros de la reforma,
excepto en la zona sur de la nave de la Capillita,
donde se reaprovecha el cimiento existente debido,
muy probablemente, a la profundidad a la que se
encuentra la roca base en esta zona. A pesar de esta
intensa reforma se siguió conservando la orientación
este-oeste. Probablemente el edificio cambió de
orientación en el siglo XVIII, momento en el que se
cegaría el arco apuntado de la nave de la Capillita
y se situaría el retablo en el lugar en el que
actualmente. El tapiado del arco vendría motivado
por la entrada en estado de ruina de la capilla
Mayor que se localizaba al este de la nave de la
Capillita y que recoge Ramírez de Arrellano en un
plano como “corral de propiedad particular”, pasando
la actual nave de la Capillita a convertirse en
sacristía. En el año 1916 se emprende la última
reforma del edificio. De ese momento data la
reconstrucción del artesonado de la nave de la
Epístola, tal y como aparece reflejado en la
inscripción que se encuentra en la nacela que
recorre la parte superior de los muros de esa misma
nave. Durante la rehabilitación integral llevada a
cabo por el Consorcio de Toledo se ha intentado una
actuación respetuosa con los materiales, acabados.
Colores y texturas, buscándose el diálogo sereno y
sin protagonismos de los nuevos materiales
propuestos. Se ha procurado la restauración frente a
la sustitución. |
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Los baños árabes de Tenerías,
del Ángel y del Caballel

El baño en el mundo islámico era una práctica
habitual de gran trascendencia, cuya costumbre
influyó, incluso, en otros grupos religiosos y
extendiéndose su uso en todo el territorio de la
península. Había baños públicos y privados que
cubrían la demanda de todos los grupos sociales. El
baño, por tanto, se convirtió en un edificio
polifuncional, con distintas finalidades: higiénica,
religiosa y social. Los baños constaban de varias
habitaciones consecutivas y se complementaban con
las zonas de acceso y servicios. Eran construcciones
de gruesos muros y poca altura, de cubierta
abovedada. Los Baños árabes de Tenerías se localizan
en la margen derecha del río Tajo a su paso por la
ciudad de Toledo, junto a la iglesia de San
Sebastián de las Carreras, en los terrenos
denominados rodaderos del Tajo, al sur de la ciudad.
Los Baños fueron descubiertos y excavados entre 1988
y 1989. Posteriormente, en 1997, la Confederación
Hidrográfica del Tajo encargó nuevas excavaciones y
estudios a los arqueólogos Juan Manuel Rojas y Ramón
Villa. Los trabajos de investigación confirmaron la
importancia del yacimiento y la existencia de una
ocupación humana durante la Edad Media, que debió
prolongarse hasta la Edad Moderna. Los Baños
Islámicos de Tenerías son un conjunto de estructuras
relacionadas con el agua, pertenecientes al mundo
musulmán, y realizadas con fábrica de ladrillo y
compartimentado en varias habitaciones o salas cuyas
cubiertas han desaparecido. A ellas se accede a
través de una puerta practicada en una cerca que
cierra todo el yacimiento. El conjunto está rodeado
de un camino que lo bordea y permite la
contemplación desde una perspectiva cercana. Además,
una plataforma sobreelevada y un panel explicativo
ayudan a comprender la globalidad del yacimiento. El
Yacimiento arqueológico de Tenerías se compone de
las siguientes estructuras: Acceso, zona
noroccidental /Sala de estar “bayt al-máslah”/
Letrinas / Sala fría “bayt al.bárid”/ Sala templada
“bayt al-wastani”/ Sala caliente “bayt al-sajûn”/
Aljibe y qanat.
Los
Baños del Ángel
El Baño del Ángel es, sin duda, uno de los mejores
conservados entre los ocho que todavía mantienen
estructuras reconocibles dentro del Casco Histórico
de Toledo. La sala restaurada se corresponde con la
caliente y , a diferencia de otros baños, mantiene
el hipocausto hasta hoy mejor conservado de la
arquitectura civil musulmana en Toledo. La puesta en
valor de este baño permite, sin duda, ampliar el
conocimiento sobre este tipo de construcciones de
origen musulmán que son imprescindibles para
comprender la estructura urbana, organización social
y hábitos de vida en nuestra cuidad entre los siglos
X y XIII. La actuación sobre la sala caliente del
Baño del Ángel pretende hacer compresible este
espacio, tanto desde un punto de vista de la forma
como de la función y el uso que se hacía de él. Esta
sala tiene una configuración tripartita con dos
alcobas en los laterales del espacio central,
separadas por dos arcos de herradura sobre columnas
de mármol. En cada una de las alcobas se aloja una
bañera de diferente tamaño, con un banco que ocupa
dos laterales en la bañera grande y uno en la bañera
pequeña, lo que nos da indicios del carácter social
que también tenía del acto del baño. El espacio está
cubierto con un sistema de bóvedas de medio cañón.
En la bóveda central se abren una serie ordenada de
pequeños huecos o lucernas que realizan una doble
función: matizar la entrada de luz exterior y
regular la densidad de vapor y el calor del baño. El
acondicionamiento de este importante yacimiento
arqueológico pretende dar luz a todos los elementos
del espacio original que han llegado hasta nuestros
días, a la vez que hacer comprensible el espacio, su
función y su uso dentro del conjunto al que
pertenece.
Los
Baños del Caballel
Las primeras referencias a los baños del Caballel o
del Cabalillo datan del año 1183. La proximidad del
zoco y la mezquita, la abundancia de agua en la zona
y el arraigo que tenían los baños entre los
musulmanes hacen del entorno de la plaza de las
Fuentes un lugar lleno de lavaderos y baños. A menos
de cien metros de distancia se encontraban los Baños
del Cenizal (restaurados también por el Consorcio de
Toledo), los del Pozo Amargo, los del Caballel y los
desaparecidos bajo el Colegio de los Infantes. Los
restos arquitectónicos conservados se encuentran
bajo los inmuebles de la plaza del Colegio de
Infantes, 13 y 14 y los números 5 y 6 de la plaza de
las Fuentes. La planta no está bien definida por
problemas de acceso y destrucciones causadas por
obras en las casas, pero parece organizarse en una
nave transversal de acceso a la que se contraponen
tres de manera longitudinal, correspondientes a las
salas fría, templada y caliente. En el transcurso de
las obras no se ha modificado la configuración
original del espacio. El proyecto se ha limitado a
reparar y adecentar al detalle el área completa de
los sótanos para que sean utilizables y luego se ha
asignado un uso a cada zona en función de su
conveniencia mediante la inserción del mobiliario
adecuado. En la sala de entrada se ha situado una
mesa de trabajo y un aseo, que es independiente de
cualquier elemento constructivo del sótano y, por
tanto, fácil de eliminar en el momento en que ya no
sea necesario. Se ha ubicado en este lugar la zona
de trabajo porque es la sala con mayor luz y
ventilación natural. Además, el techo de viguetas ha
permitido ubicar las instalaciones sin necesidad de
deteriorar las fábricas originales. |
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Cripta y torre del convento de
Concepcionistas

El convento de la Concepción Francisca se ubica al
Norte del casco histórico de Toledo limitado al
norte por la muralla de la ciudad y frontero con el
desaparecido Miradero; el lado oeste del recinto es
medianero con el alto paredón del Hospital de la
Santa Cruz y la fachada sur da a la palaza con una
pendiente que permite, bordeando los ábsides de la
iglesia, bajar hasta el puente de Alcántara. El
Convento fue fundado en el siglo XV por doña Beatriz
de Silva y, tras muchas vicisitudes, encontró su
ubicación definitiva -la actual- en lo que hasta
entonces era el convento de los franciscanos, cuando
estos se trasladaron a San Juan de los Reyes. Con la
llegada de las Concepcionistas, el convento se
transformó enormemente. Se reformó la iglesia, se
construyó el claustro alto y el lugar tomó tintes
renacentistas que se unieron a los góticos. La
tercera actuación realizada por el Consorcio de la
Ciudad de Toledo en el convento de la Concepción
Franciscana ha tenido por objeto contemplar la obra
de construcción de la cámara ventilada que separa la
fachada del convento del escombro depositado en la
plaza. La creación bajo esta plaza de un espacio
accesible desde la calle, ha propiciado la
generación de un espacio visitable que, sin
interferir en el espacio privado de la vida
conventual, permite un recorrido desde el subsuelo
al exterior del convento, pasando al interior por un
espacio habilitado que desemboca en un antiguo patio
al pie de la torre mudéjar, que ha sido cubierto con
un techo plano de vidrio. Desde aquí se inicia un
recorrido que culmina en un a espectacular cripta
abovedada, cuyo uso originario parece ser el de
servir de panteón, a juzgar por el conjunto de
tumbas de lucillos superpuestos, modo de
enterramiento de época mudéjar, caracterizado por
tumbas de ladrillo cerradas con una cubierta también
de ladrillo. |
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Convento de Comendadoras
(El Claustro de la Mona)

Desde que en 1364 Inés García de Meneses fundara el
que habría de llamarse convento de Santo Domingo el
Real, fueron sucediéndose periódicas incorporaciones
de edificaciones y solares, una práctica común a la
mayor parte de los conventos toledanos que les ha
hecho crecer hasta convertirse en pequeñas
estructuras urbanas de complejas asimetrías
arquitectónicas, transformadas con el discurrir de
los tiempos. Uno de los espacios que mejor pueden
ilustrarlo es precisamente éste que ha venido en
llamarse el Claustro de la Mona: el claustro
procesional dedicado a la celebración de las
procesiones del convento En 1935 las monjas
comendadoras de Santiago abandonaron su antiguo
convento de Santa Fe y se establecieron en la zona
del claustro de la Mona y sus aledaños. En el año
del 2004 el Consorcio de la Ciudad de Toledo
acometió una reforma del claustro para frenar las
importantes humedades que ascendían por los
paramentos del claustro y que sin duda habían tenido
que ver en la ya entonces total desaparición de los
arrimaderos. Por suerte, las comendadoras se habían
ido preocupando de recoger hasta el último fragmento
de la cerámica desprendida, metiéndola en cajas de
fruta de madera (algo más de 60) almacenadas en un
cuartucho bajo una escalera. Con todo este material,
que se demostró excepcional tanto desde el punto de
vista estético como histórico, se valoró la
necesidad de su restauración y la de reubicarlo en
su lugar de origen para preservarlo, analizando la
posibilidad de reintegrar las partes perdidas para
recuperar la imagen global del conjunto. Así, en una
segunda fase (entre 2007 y 2008) el Consorcio
decidió abordar la restauración global del claustro,
recuperando el espacio central de huerto e
incorporando la planta primera del convento en el
conjunto claustral. El resultado ha supuesto la
recuperación de un extraordinario conjunto
arquitectónico de finales del XVI —el del claustro
de la Mona—, en el que, si bien la restauración de
la cerámica puede haber supuesto la operación más
llamativa, ésta no se entendería sin la tal vez más
silenciosa pero no por ello menos espectacular del
claustro en su totalidad. Un cinamomo en la nueva
plantación del patio, rinde recuerdo al que sabemos
que existió en tiempos pasados y a la idea de que en
él pudo estar el origen del nombre del claustro. |
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La torre de San Bartolomé
Las obras de rehabilitación que el Consorcio de la
Ciudad de Toledo ha llevado a cabo en la torre de la
iglesia de San Bartolomé han permitido estudiar en
detalle la evolución constructiva de este tipo de
edificaciones medievales. Haciendo una breve reseña
histórica, las referencias más antiguas de la
iglesia provienen de textos mozárabes de 1145,
denominándose entonces como de San Zoilo. Gracias a
la intervención arqueológica se ha podido conocer
aspectos rituales y constructivos desconocidos hasta
el momento en este tipo de torres en Toledo. La
excavación arqueológica del suelo de la torre ha
sacado a la luz dos tramos de escalera enterrados y
ha permitido identificar el acceso original a la
misma. Aunque en los últimos años se han descubierto
accesos similares en otras torres como en El
Salvador o Santo Tomé, el hecho de tener asociado a
su umbral una tumba antropomorfa integrada en su
arquitectura hace de este descubrimiento uno de los
más importantes de cara a comprender este tipo de
edificaciones religiosas en Toledo.
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Sótanos de Cardenal Cisneros

Gracias al patrocinio del Consorcio de la Ciudad de
Toledo, dentro de su programa de rehabilitación de
los elementos especiales que contienen las viviendas
del casco histórico, tenemos ocasión de poder
visitar la puesta en valor de los sótanos islámicos
de Cardenal Cisneros, 12. De nuevo, los elementos
con valor patrimonial existentes en este espacio nos
permiten acercarnos al conocimiento de la evolución
histórica del urbanismo y la arquitectura toledana,
en una de las zonas centrales de la ciudad. En
efecto, el espacio, alberga los vestigios
arqueológicos de una primitiva casa islámica de
época califal, de la que subsisten un patio y un
salón, así como los restos de la decoración
arquitectónica de los mismos, consistentes en dos
arcos de herradura, uno de ellos geminado. Esta
primitiva casa se construye sobre el terreno
geológico natural, que, en esta zona presenta un
fuerte desnivel en dirección sur, siendo rellenado
con escombros y restos pertenecientes a fases
anteriores de época romana y visigoda, algunos de
cuyos materiales constructivos, fueron reutilizados
en la nueva construcción islámica. Tanto el patio
como el salón que lo precede en su flanco norte
configuraban en origen la planta baja de este
inmueble, dispuesta a cotas similares que las calles
adyacentes. En este sentido destacaría el hallazgo
de la decoración parietal figurada documentada en el
arco geminado, en cuyas jambas de dispusieron dos
manos de Fátima o hamsa, una de las cuales es
rodeada por tres pájaros de estilizada figura
(seguramente colibríes dada la esbeltez y longitud
de sus picos). Ambos motivos son típicos en el arte
islámico, y presentan un significado de protección y
de rechazo a las influencias malignas, en concreto
contra el mal de ojo (Mano de Fátima) y quizás
funerario (en el caso de los pájaros). Los dos son
motivos decorativos de origen preislámico que
debieron tener una fuerte raigambre popular y que
son, en cierta medida, tolerados por la doctrina
oficial islámica, aunque como en el caso de los
pájaros provengan de un hadiz o tradición oral no
oficial atribuida a Mahoma, en el que se les
identifica como los transmisores de las almas de los
buenos creyentes en su viaje al Paraíso. |
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La torre de San Cipriano

La Iglesia Parroquial de San Cipriano, llamada
también de San Cebrián, fue una de las primitivas
fundaciones de Toledo. Situada junto al acceso
lateral del templo (nave del Evangelio), hoy unida a
él por las ampliaciones anteriormente expuestas, su
colocación original exenta recordaría a los
alminares omeyas. De planta cuadrada, consta de tres
cuerpos claramente diferenciados. En primer lugar,
un cuerpo alto de mampostería con hiladas de
ladrillo y esquinales en este mismo material.
Presenta en cada cara un arco de herradura apuntado
enmarcado por alfiz, sirviendo de iluminación a la
escalera. Sobre este cuerpo una faja entre dos
impostas con decoración de arquillos polilobulados
cegados y que eran visibles parcialmente por la
pérdida del revoco. Como remate de la torre, se
sitúa el cuerpo de campanas de grandes dimensiones,
pero sensiblemente más estrecho que la torre. Consta
de dos huecos por paño, de arco de herradura
apuntado y enmarcado por alfiz. Como remate a este
cuerpo se sitúa una cornisa de modillones en naceta,
recogiendo el vuelo de la cubierta a cuatro aguas. |
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El pozo de El Salvador

La plaza de El Salvador se encuentra asociada al
edificio conventual de San Marcos, hoy convertido en
centro cultural y archivo municipal. Originalmente,
el edificio se extendía por la plaza actual,
desarrollándose su claustro por este espacio. En el
año 1997 se practicaron unas catas arqueológicas en
la misma plaza y se pudo comprobar la existencia de
un sótano abovedado que estaba colmatado de
escombros parcialmente. Posteriormente, la
excavación arqueológica manual realizada por el
Consorcio de Toledo en el año 2002 descubrió un
sótano abovedado de grandes dimensiones que discurre
paralelamente a la calle Trinidad y que se prolonga
a través de una puerta en dirección a la propia
plaza.
El
Sótano está conformado por dos estancias:
Acceso: Sala rectangular construida en mampostería.
En uno de sus extremos se han conservado las
primitivas escaleras de acceso a la estancia. No se
ha conservado la techumbre abovedada que cubría este
espacio. Es en esta sala en donde se ha implantado
la escalera de caracol que permite el recorrido por
el interior.
Sala principal: Hasta ella se llega atravesando una
pequeña estancia y a través de un hueco de arco de
medio punto de ladrillo. La sala principal es una
estructura compuesta por una bóveda de cañón y una
bóveda semicircular, toda ella construida en
ladrillo. En el centro se aprecia una abertura
cenital en donde se localizaba un brocal de pozo y
que se corresponde, como es lógico, con el depósito
de agua. Un canal de recogida de agua conduce hasta
el mismo punto. La bóveda está construida sobre un
muro de mampostería irregular. Cronología: Con
respecto a la descripción histórica, sólo puede
apuntarse que se ha realizado gráficamente una
superposición de las ruinas de la plaza de El
Salvador con el plano de Ibáñez Ibero de 1882, donde
aparecen las trazas del antiguo convento de San
Marcos, construido en el siglo XVI. En dicho plano
no aparecen datos que evidencien la pertenencia de
las ruinas actuales a dicho convento. Su cronología
puede situarse entonces entre los siglos XII y XIII,
anterior al claustro del convento de Trinitarios que
se extendía por la plaza. En este sótano de la plaza
de El Salvador se expone, en varios soportes
informativos, un discurso que bajo la premisa de
“Ciudad de Aljibes, Fuentes y Pozos” nos introduce
en el mundo del patrimonio hidráulico y de los
sótanos en Toledo. |
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Salones Islámicos

La casa de la que forman parte los dos salones posee
una única entrada por el Cobertizo del Colegio
Doncellas número 2, que da acceso a un patio
central. Los salones estudiados se localizan en
planta baja siendo uno de ellos rectangular y el
otro con forma de tronco de pirámide. Desde un punto
de vista constructivo, la casa cuenta con numerosas
reformas conservando parte de su traza islámica
aunque sometida a sucesivas remodelaciones y
ampliaciones durante la Baja Edad Media, Época
Moderna, Contemporánea y, por último, a finales del
siglo XX, momento en el que se reconstruye la crujía
que da a la calle. El resultado del estudio
arqueológico de este espacio ha permitido comprender
su evolución constructiva y el contexto urbano. En
un espacio de algo más de 100 m2 están representadas
tres fases constructivas diferentes.
FASE I
Se corresponde con un salón de planta rectangular
del que hoy tan sólo se conserva su traza. Este
salón posee un acceso lateral a través de un vano
adintelado, hoy tapiado, del que tan sólo se
conserva una parte del cargadero con uno de los
huecos de la quicialera. A este salón se le asocia
con los restos de una ventana decorada con una
yesería. La cronología propuesta para esta primera
fase es el siglo X.
FASE II
Esta fase se corresponde con la construcción de un
segundo espacio de planta troncopiramidal adosado a
los restos del salón descrito en la primera fase.
Esta pequeña estancia posee un arco decorado con una
yesería y conserva restos de pintura mural que
reproduce caracteres cúficos con fines ornamentales.
Esta fase se fecha entre los siglos XII y XIII. La
yesería del arco angrelado combina escritura cúfica
con elementos decorativos vegetales.
FASE III
Pertenece a la construcción de la edificación
existente en la actualidad que data de los siglos
XIV-XV. En este momento se reutilizan los dos
salones estudiados como establos, se tapian los
vanos originales y se habilitan pesebreras exentas.
En el salón tronco piramidal se abren nuevos vanos y
se divide el espacio en dos plantas mediante un
forjado de madera. En el transcurso de la excavación
arqueológica de este sótano apareció un fragmento de
mocárabe de yeso. La pieza posee elementos
decorativos de tipo floral y geométrico aunque lo
más interesante es la fecha que aún se puede leer en
uno de sus extremos, 1150, que restando los 38 años
que se corresponden con el desfase de la Era
Hispana, lo situaría a inicios del XII, pocos años
después de la toma pactada de Toledo por el rey
Alfonso VI.
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HORARIO
Visitas GRATUITAS Y GUIADAS a diversos monumentos, yacimientos arqueológicos y otros lugares de interés que han sido recuperados por el Consorcio de la Ciudad de Toledo y que llevaban años, en algunos casos siglos, sin poder ser visitados.
HORARIOS *
MARTES
11:00 h. Iglesia, Mezquita y Pozo de El Salvador
17:30 h. Iglesia, Mezquita y Pozo de El Salvador
MIÉRCOLES
11:00 h. Convento de Santa Isabel y Convento de Comendadoras
17:30 h. Iglesia de San Sebastián y Baños Islámicos de Tenerías
JUEVES
11:00 h. Termas Romanas y Sótanos islámicos de Cardenal Cisneros 17:30 h. Baño del Ángel y
Salones Islámicos del Colegio de Doncellas
VIERNES
11:00 h. Cripta del convento de Concepcionistas
17:30 h. Termas Romanas y Bóvedas romanas de Nuncio Viejo, 19
SÁBADO
11:00 h. Termas Romanas y Baños del Caballel
17:30 h. Ruta 1: Termas Romanas y Pozo de El Salvador
Ruta 2: Baños Islámicos de Tenerías y del Caballel
DOMINGO
11:00 h. Torres de San Miguel y San Cipriano 12:30 h. Iglesia de San
Sebastián
* Del 1 de junio al 30 de septiembre todas las rutas de tarde serán a las 19 horas
Más información sobre las Rutas y reserva de días y horas
CENTRO DE GESTIÓN DE RECURSOS CULTURALES DEL CONSORCIO DE TOLEDO
Termas Romanas de la Plaza Amador de los Ríos
HORARIO DEL CENTRO DE GESTIÓN*
Martes a sábados: de 10 a 14 y de 16 a 20 horas
Domingos: De 10 a 14 horas
Lunes: cerrado
* Del 1 de junio al 30 de septiembre el horario de martes a sábados será de 10 a 14 horas y de 17 a 21 horas.
Teléfono: 925 25 30 80
Fax: 925 21 02 27
e-mail: termas@consorciotoledo.org
El Consorcio se reserva el derecho de modificar horarios y rutas en función
de las operaciones de mantenimiento que sean
necesarias.
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