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LEYENDA
Y REALIDAD DE LAS
CUEVAS DE HÉRCULES
Están abiertas al público
gratuitamente de martes a sábado

Las famosas Cuevas de Hércules,
propiedad del Consorcio de Toledo y cuya puesta en valor
culminó a principios de 2010, han iniciado una nueva
etapa y desde el pasado 25 de enero están abiertas todos
los días, excepto los lunes. El horario de apertura es
de 12 a 14 y de 17 a 19 horas de martes a sábados. La
entrada es gratuita.
Ante la alta demanda de visitas registrada en el Centro
de Gestión de Recursos Culturales, el Consorcio de Toledo ofrece así nuevas
oportunidades de poder contemplar este espacio envuelto
en la leyenda y que conjuga los mundos romano y medieval
con la arquitectura contemporánea. Las Cuevas de
Hércules fueron declaradas Bien de Interés Cultural (BIC)
el 8 de enero de 2008.
El solar que alberga las llamadas Cuevas de Hércules
(callejón de San Gines, 3) presenta una rica historia
arquitectónica, en cuanto ha sido ocupado por distintos
edificios a lo largo de la historia: en época romana se
había construido aquí un depósito de agua para el
abastecimiento de la ciudad, que formaba parte de la red
hidráulica romana de Toletum. Posteriormente, ya en
época visigoda, parece que sobre el depósito de agua se
levantó un templo cristiano. Después una mezquita. Más
tarde, probablemente en el siglo XII, un nuevo templo se
construyó en el mismo lugar, dedicado a San Ginés, sede
de la parroquia homónima.
Con respecto a la cisterna romana (depósito de agua) se
han obtenido nuevos e interesantes datos. La
investigación ha podido constatar que el depósito fue
construido en torno a la segunda mitad del siglo I d.C.
con forma rectangular, de 6,00 m. de ancho por al menos
11,50 m. de largo y 4,00 de alto. Estaba realizado con
pequeñas piedras cogidas con una fuerte mezcla de cal
yeso y arena (opus caementicium) y revestido en su
interior con un cemento hidráulico especial (opus
signinum).
En un momento posterior, todavía por establecer (aunque
siempre en el marco de la época romana), la construcción
original fue parcialmente revestida en su interior con
grandes sillares de granito y dividida en dos en sentido
longitudinal por medio de tres grandes arcos igualmente
de granito. Sobre las dos naves resultantes, comunicadas
entre si por medio de los arcos, se construyeron sendas
bóvedas con bloques de caliza blanca (sólo una de las
dos naves es propiedad del Consorcio).
Como se sabe, las cuevas de Hércules han dado lugar a
múltiples leyendas, recogidas ya en textos medievales.
Según estos, las cuevas serían oquedales naturales, a
las que Hércules, fundador de la ciudad, habría dado una
estructura arquitectónica para instalar allí sus
palacios, donde se practicaban artes mágicas y
nigromancia.
Otras leyendas las
relacionan con la desaparición del reino visigodo a
manos de los árabes, pues habría sido el mismo Hércules
quien, con sus dotes adivinatorias, dejó en un cofre
cerrado la profecía de la destrucción del reino
visigodo, dejando explicito que cada rey pusiera un
candado más. Pero fue la curiosidad o codicia del rey
Don Rodrigo quien abrió el cofre y puso en marcha la
maldición de la profecía, perdiendo su reino en manos
del Islam y quedando destruido el palacio por fuerzas
sobrenaturales, del que sólo quedaron las cuevas. La
asociación de los sótanos de San Ginés con las
legendarias Cuevas de Hércules se produce en el siglo
XVI y la primera exploración (en parte fallida) se debe
al cardenal Siliceo.
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